Foto: www.motorsport.com
En el mundo del automovilismo, la búsqueda constante de la excelencia y la velocidad lleva a los equipos a buscar ventajas en cada aspecto de su maquinaria. Mientras que la atención se centra comúnmente en los componentes visibles de los vehículos, hay un aspecto crucial que permanece oculto bajo la carrocería: los lubricantes y combustibles. Estos elementos, aunque no siempre visibles, juegan un papel fundamental en el rendimiento de los motores y las transmisiones de las escuderías más prominentes de Formula 1, NASCAR y IndyCar.
En una conversación con David Faustino, director técnico de Team Penske, y la Dra. Selda Gunsel, jefa de tecnología de Shell, se revela cómo los equipos en estas tres series trabajan incansablemente para encontrar ventajas competitivas a través del desarrollo de lubricantes y combustibles personalizados. Shell colabora estrechamente con Team Penske para crear fórmulas de aceite para caja de cambios y motores que se ajusten específicamente a las necesidades de cada carrera, incluyendo el prestigioso Indianápolis 500 y el Coca-Cola 600 de NASCAR.
La búsqueda de la eficiencia y el rendimiento óptimo lleva a los ingenieros a trabajar en laboratorios de pista personalizados, como el establecido por Shell en Montreal, donde se monitorean y ajustan constantemente las mezclas de combustible y lubricante, así como los parámetros de la unidad de potencia. La colaboración entre Team Penske y Shell ha permitido desarrollar lubricantes personalizados para el programa de IndyCar y para eventos específicos como el Indianápolis 500, donde se crean recetas diferentes para la clasificación y la carrera en sí.
El enfoque en la eficiencia y el rendimiento
La clave detrás de estos desarrollos está en comprender cómo las diferentes condiciones de pista y las demandas específicas de cada carrera requieren ajustes en los lubricantes y combustibles. Según David Faustino, el objetivo es siempre encontrar el paquete más eficiente, considerando factores como la carga constante en pistas como IMS (Indianapolis Motor Speedway), donde el coche funciona a alta velocidad pero en un rango de revoluciones por minuto limitado, en comparación con circuitos de carreteras o calles, donde el primer cambio y la aceleración son extremadamente altos.
La colaboración entre Team Penske y Shell ha demostrado ser fructífera, permitiendo hacer ajustes significativos que pueden resultar en ganancias medibles en potencia. La Dra. Selda Gunsel destaca cómo, al trabajar en la reducción de la fricción y mejorar la eficiencia, han logrado aumentos significativos en la potencia del motor y en la eficiencia de la transmisión, lo que a su vez se traduce en mejores resultados en pista.
En el caso de NASCAR, el enfoque está en maximizar la eficiencia del transaxle en los coches de la Copa, así como en trabajar con Roush Yates Engines para extraer la mayor cantidad de potencia y durabilidad posible de los motores. El desarrollo de fórmulas de lubricante personalizadas para cada tipo de carrera y condición es fundamental, ya que cada evento presenta sus propios desafíos y requisitos.
La importancia de la colaboración y el trabajo en equipo entre los equipos de carreras, los proveedores de tecnología y los especialistas en lubricantes y combustibles no puede ser enfatizada lo suficiente. La búsqueda constante de la innovación y la mejora lleva a estas asociaciones a desarrollar soluciones que no solo benefician a los equipos de carreras, sino que también promueven avances en la industria del automovilismo en general.
En resumen, detrás de cada victoria y cada logro en el mundo del automovilismo, hay un equipo de expertos trabajando incansablemente para optimizar cada aspecto de los vehículos, incluyendo los elementos menos visibles pero igualmente críticos: los lubricantes y combustibles. La colaboración y la innovación son las claves para desbloquear el pleno potencial de estos componentes y, en última instancia, para alcanzar la victoria en la pista.






